Las Trece Barreras a la Colaboración en las Empresas


La mayoría de las empresas están plagadas de barreras a la colaboración que a medio plazo pondrán en peligro su posición competitiva… ¿Cómo hemos llegado aquí? Hace solo diez años entendimos la colaboración como un atributo que solo servía para mejorar el clima laboral... Sin embargo, hoy se revela como uno de los pilares esenciales de la productividad de una empresa, y por lo tanto, con un impacto importante  en la cuenta de resultados… ¿Pero sabemos gestionarla?


En mi opinión seguimos sin saber cómo derrumbar las barreras que impiden la colaboración. Seguimos siendo políticamente correctos, diciendo que para nuestra empresa la colaboración es fundamental… cuando no apoyamos estas afirmaciones con actos decididos a dinamitar las barreras de colaboración, ya que supone “pisar muchos callos”.

¿Mejor malo conocido que bueno por conocer? ¡En absoluto! Este cambio de prioridad viene motivado por diversos factores… en una economía globalizada, donde las barreras de los mercados han caído y la aproximación de las empresas es global, no es raro trabajar con gente de diversas ciudades o incluso países, con costumbres, culturas, usos horarios e incluso idiomas diferentes.

De hecho, ha cambiado la estructura cultural de la fuerza de trabajo: antiguamente las empresas disponían de equipos muy estables, que raramente habían trabajado en más de dos o tres empresas, contratados por cuenta ajena y con baja movilidad… lo que no es la tónica actual. La alta rotación de empleados, el histórico de empleos que acumulan, así como la cantidad de proveedores, freelance y subcontratistas con los que se debe trabajar han impreso un nuevo carácter a las dinamitas de colaboración, que se han vuelto si cabe más críticas que solo hace diez años.


Para entender que es colaboración, hay que ir un poco más allá de su definición y entender cómo funciona nuestra sociedad en general y las empresas en particular … porque por muchos procesos, políticas o directrices que establezcamos, la base de la colaboración son las personas, y por ende, el carácter humano.

LAS PRINCIPALES BARRERAS DE COLABORACIÓN

En este escenario, debemos hacer un esfuerzo por identificar cuáles son las principales barreras que existen para la colaboración dentro de nuestra empresa, que por muy especiales que nos sintamos, son las mismas no solo dentro de nuestro sector, sino dentro de cualquier mercado… ya que se basan en el carácter humano, como hemos comentado antes.

1. Sensación de propiedad: Si hay una barrera atada a como funcionamos las personas es ésta, y tiene una especial incidencia en capas de mandos intermedios. Tras un tiempo gestionando una unidad o división, es habitual desarrollar una sensación de “propiedad” sobre la misma… que aunque a corto plazo pueda parecer positiva a la larga es nefasta, dado que se tiende a velar solo por los intereses de nuestra “chimenea”, en detrimento del bien común (de la empresa). La mejor forma de dinamitar este tipo de barreras es generar una visión común, en las que primero la organización y luego la propia “chimenea”. Para casos muy recalcitrantes se suele optar por “barajar cartas”, es decir, por intercambiar entre ellos los mandos intermedios…

2. Falta de confianza o respeto: Aunque podríamos argumentar que se trata de algo similar a la motivación, la realidad es que en una empresa los comportamientos se heredan, y si en las capas directivas se dan este tipo de comportamientos acabaran permeando al resto de la empresa, derivando en actitudes absolutamente opuestas a la colaboración.

3. Cultura de competencia interna: Desgraciadamente, y aunque intuitivamente resulta antinatural, son muchas las empresas que promueven una competencia negativa entre sus empleados… de forma de que si uno “sube”, el resto “bajan”, si alguien “lo hace bien” quiere decir que el resto “lo hace mal”. Es una estrategia que se dice utilizaba Hitler para mantener a raya a sus subordinados: encargaba la misma tarea a dos de ellos, y debían competir entre ellos… lo que hacía para prevenir el escenario donde se pudieran unir entre ellos para amenazar su posición de poder.

4. Visión a largo plazo inexistente: Colaborar es sin duda crítico para el éxito de la empresa. Si a alto nivel no se transmite su importancia y se impone una sensación de urgencia, aunque los empleados puedan reconocer la importancia de colaborar aducirán que “no tienen tiempo” para ello. Aunque colaborar pueda suponer a corto plazo algo más de trabajo, la realidad es que a medio/largo plazo la diferencia es tremenda, y sobre todo, genera un modelo de trabajo sostenible.

5. Prioridades diferentes y no alienadas: Uno de los atributos base de la colaboración es el trabajo con un fin común. Si cada área de la empresa solo vela por sus objetivos y carece de una línea estratégica clara y comprensible, que deberá ser marcada por la alta dirección, se acaba instaurando la cultura de la “chimenea”. Este liderazgo en colaboración, debe ser consistente, coherente y sobre todo, creíble. No valen las aproximaciones de “haz lo que yo diga, no lo que yo haga”.

6. Todo es confidencial: Aunque hay empresas y situaciones donde debe existir un determinado grado de confidencialidad en lo que a sus operaciones internas se refiere, es habitual que este acabe utilizándose como excusa para justificar no colaborar. Es importante definir una serie de reglas claras, y conocidas sobre los casos donde SI es necesaria la confidencialidad (en lugar de la filosofía de “por defecto, todo es confidencial).

7. Organigramas jerarquizados y comportamientos: Como analizamos hace algún tiempo hablando de para que existían las empresas, las actuales jerarquías que menudean en nuestras organizaciones nacieron hace más de dos siglos, época en la que la colaboración no solo no era deseable sino contraproducente… Sin embargo, creo que es hora de diseñar empresas más planas (o incluso redarquías) donde el valor de una persona se juzgue por lo que es capaz de aportar y colaborar, y no por las horas que calienta la silla.

8. Cuellos de botella: Desgraciadamente todavía existen empresas donde el poder de una persona se mide en función del número de días que puede parar algo sobre su escritorio… Éste tipo de comportamientos no solo hacen pesadas y lentas a sus empresas, sino que evitan que el conocimiento fluya y desincentivan la colaboración… por lo que no pueden ser tolerados. Se debe mandar un mensaje claro e inequívoco haciendo una caza decidida de este tipo de perfiles. O aprendes a colaborar, o estas sentado encima de un barril de dinamita…

9. Ego: Aunque está al final, posiblemente sea está la más habitual barrera a la colaboración en la empresas. La parte “negativa” de implantar una cultura de colaboración en la empresas es que los éxitos se “difuminan” (de hecho, se debe perseguir que sea así)… y el hecho de que los aciertos dejan de ser atribuibles a una persona en concreto y pasen a ser de todo un grupo puede amenazar el ego de algún perfil muy concreto.

10. Objetivos y retribución: Realmente se trata de la materialización de varios de los puntos anteriores. Es genial que se nos llene la boca sobre la importancia de la colaboración y lo estratégica que resulta en nuestra empresa… pero si luego promovemos lo contrario, posiblemente no consigamos nada. Es muy habitual diseñar sistemas de incentivos que bonifican a la persona en lugar del grupo, que reconocen el éxito de un área en lugar de la empresa, y que no premian la colaboración y la compartición de conocimiento.

11. Carencia de herramientas: Aunque es el primer punto que solemos poner encima de la mesa cuando diseñamos una estrategia de colaboración, es de lejos la menos importante. Desplegar una herramienta social o plataforma de colaboración no va a derrumbar mágicamente el resto de barreras, ni va a conseguir que la gente empiece a trabajar de otra forma. Dicho esto, es importante conocer su relevancia: videoconferencias interminables, conferencias telefónicas que parecen conversaciones de besugo, cadenas de emails kilométricas, documentos con 5 niveles de comentarios… no ayudan mucho a colaborar.

12. No tenemos cabezas de puentes: se trata esas personas con una capacidad innata para salvar las diferencias y agrupar en torno a ellas equipos que abrazan la colaboración como algo natural… pero que no por ellas crean chimeneas, sino que se ponen a disposición de los demás. En realidad, no es que falten, sino que no tenemos ningún proceso para identificarlos… posiblemente nos sorprendamos de la cantidad de cabezas de puente que tenemos los sitios más insospechados…

13. Demasiada “seriedad”: Aunque parezca trivial, el divertirse en el trabajo y pasarlo bien desempeñando nuestras tareas predispone a una actitud mental mucho más proclive a compartir que si estamos en un entorno donde se persigue sistemáticamente cualquier signo de felicidad de un empleado… Como dice un amigo, el humor no está reñido con lo serio sino con lo solemne.
Al final, la colaboración se trata de un tema de cultura de empresa, lo que implica que no será ni fácil ni rápido… pero sin duda es imperativo para la supervivencia a largo plazo de la empresa. Si queremos conseguir ese cambio cultural en nuestra Organización debemos liderar con el ejemplo, premiar la colaboración y transmitir un mensaje claro e inconfundible: colaborar es vital.

Las Oportunidades hay que Crearlas


Las empresas occidentales se han encontrado casi de forma súbita que, países en los que invertían para aprovechar la mano  de obra barata, se están convirtiendo en líderes de la innovación, buscando triunfar, no solo en sus mercados, sino en los mercados globales.
Los países emergentes se están convirtiendo en focos de innovación empresarial en la misma forma como lo hizo Japón en la década de 1960. Desarrollan nuevos productos y servicios.
Sus empresas reinventan sistemas de producción y distribución, experimentando con modelos de negocio completamente nuevos, con todos los elementos de una empresa moderna, desde la gestión de la cadena de valor hasta la elaboración de métodos sofisticados para identificar oportunidades y esquemas de desarrollo innovadores.
El 78% de la población mundial se estructura en dos segmentos que fundamentalmente se encuentran en los países emergentes. Los consumidores con bajos ingresos, con rentas de hasta 2.500 dólares anuales, y los consumidores con rentas medio-bajas entre 2.500 y 10.000 dólares. Las tendencias actuales indican que en el año 2020 el segmento de ingresos bajos  se reducirá un 24% en favor de los medio-bajos.
Mercados y segmentos de población de bajos ingresos no han merecido tradicionalmente la atención de empresas occidentales, hasta que empresas locales han desarrollado productos y servicios específicos adaptados al poder adquisitivo de estos segmentos.
Se está gestando el cambio en estos países en que los consumidores de hoy en los segmentos de bajos-ingresos y medios-bajos se forman opiniones y lealtades perdurables de confianza en marcas de referencia, que se mantienen en su evolución cuando mejore su capacidad adquisitiva.

Motivación

No solo las grandes multinacionales occidentales están ansiosas en no quedarse atrás al cambiar el escenario mundial, sino que medianas y pequeñas empresas acuciadas por la tendencia recesiva de sus propios mercados, ya no tienen dudas acerca de su dependencia de los mercados emergentes.
Muchas empresas han exportado su modelo de negocio a estos mercados con escaso éxito, en el intento de atender a los mismos segmentos de mercado tal como los conocen en Occidente, cuando realmente no existen en los países emergentes.
Lo cual indica que, si se quiere capturar una cuota de mercado en la parte media e inferior de la pirámide de ingresos, en los países emergentes (con el 80 por ciento de los consumidores del mundo), tendrán que innovar no sólo en productos o tecnología, sino en los modelos de negocio.
Tal situación, en la práctica, ha dado  lugar a un amplio sumatorio de experiencias en cuanto a resultados, tanto en los procesos de prospección de nuevos mercados, como en la gestión de empresas subsidiarias en países emergentes.
Las empresas occidentales asumen las estrategia de crecimiento partiendo del esquema inicial de entrar en nuevos mercados para conseguir nuevos clientes para sus productos actuales, sin darse cuenta que el cliente potencial se debe desarrollar a través de la creación de nuevos productos y servicios a través de profundos procesos innovadores.

Prospección y estudios de mercado

Las prospecciones pasivas de estudios de entrada en nuevos mercados, mediante acumulación informática y estudios de mercado convencionales de los países a prospectar, han dejado de ser fundamentos de decisiones estratégicas dado que la característica tradicional de los mercados emergentes es la ausencia o escasa información de mercado, debido a que:
  1. No existe segmentos de mercado que encajen exactamente en las empresas occidentales, sin importar modificaciones.
  2. Los productos a los que se pretende substituir nos se encuentran plenamente identificados, o realmente no existen.
  3. Las estadísticas e informaciones fiables de mercado son escasas.
  4. La distribución se encuentra desestructurada y no suele ser nada convencional.

La empresa occidental en países emergentes han tenido que abandonar el esquema tradicional de investigación de mercados debido a las limitaciones anteriormente mencionadas y a que cualquier indicio histórico de tendencias, se encuentra condicionado en forma y contexto limitativos y puede haber quedado obsoleto en el momento en que se analiza, a causa de la rápida evolución del consumidor.
El verdadero trabajo de prospección se fundamenta en la identificación de opciones de consumo que pueden surgir como resultado de iniciativas creativas que aporten valor al consumidor potencial, es decir que creen “valor local” percibido y accesible por el potencial consumidor.
Todo ello constituye en sí mismo la opción de generar nuevos nichos de mercado aprovechando la oportunidad de crear una demanda actualmente inexistente que llegue a convertirse en un segmento de consumo.
Un aspecto relevante a considerar en los mercados de las economías emergentes es la demografía, así como el crecimiento económico que conlleva una expansión del mercado .Los mercados de estas economías crecen cuando más personas están usando el producto (crecimiento de la penetración) o a través del incremento en el uso (cantidad utilizada per cápita aumenta) .
Normalmente, el crecimiento por penetración de un producto en las economías emergentes como China, Brasil, Sudáfrica o India, es más rápido que el aumento de la intensidad de su uso. De acuerdo con ello se crea el espacio de mercado y se generan tendencias de incremento de consumo que se mantendrán durante años.

Retos emergentes

Hay que pensar que el proceso de desarrollo de los atributos estratégicos y organizativos, constituyen los factores claves del desarrollo internacional de una empresa, a través de los cuales creará su posición competitiva en nuevos mercados internacionales.
Este proceso no siempre se puede diseñar con suficiente antelación y conocimiento de los mercados a prospectar y suele construirse mediante una combinación de análisis racional, oportunismo y suerte; factores difíciles de discernir si se analizan los procesos  desarrollados por las empresas locales que constituyen casos de éxito.
Lo que efectivamente es un factor a considerar, es la necesidad de generar la “oportunidad” como resultado de análisis de escenarios posibles.

Oportunidad en los mercados emergentes

A medida que los ingresos per cápita, la educación y la exposición a los medios crece, los niveles de consumo se incrementan en los mercados urbanos y rurales; todo ello acelera la expansión, pero en términos generales la cantidad media de consumo por hogar o de la persona aumenta lentamente.
¿Por qué tienen ventaja las empresas de países emergentes? Las empresas con éxito de países emergentes, ya se encuentran entre las más innovadoras del mundo y disfrutan de algunas ventajas sobre las empresas occidentales, debido a que en su desarrollo, han tenido que superar factores que limitan la innovación, como la inestabilidad política, volatilidad de los tipos de cambio y sobre todo infraestructuras pobres y limitadas.
El diseño de modelos de negocio se ha fundamentado en la necesidad de superar los escasos y anticuados esquemas de distribución, restricciones gubernamentales, complejidad cultural con poblaciones dispersas en zonas rurales aisladas y , en especial, atendiendo a los segmentos objetivo de consumidores potenciales, con pocos e impredecibles ingresos.
Las empresas occidentales han venido ignorando tradicionalmente los segmentos de mercado de bajo poder adquisitivo, radicados fundamentalmente en países con bajos niveles de desarrollo y en países emergentes.
Las empresas que dominan estas dificultades no se limitan a ajustar sus modelos de negocio existente, sino más bien a reinventarlos.

Crear valor mediante la innovación

Es decir, los segmentos de mercado se forman en la medida que se resuelven necesidades, gracias a la innovación que crea valor a través de desarrollos de carácter disruptivo e identificativo espacios de mercado actualmente inexistentes. Todo ello lo permite el acceso de nuevos consumidores a nuevos productos y servicios.
La literatura de casos de éxito en países emergentes, es cada vez más abundante y constituye ejemplos de adaptación de productos asequibles que son muestra de iniciativas innovadoras, a considerar como modelos de creación de valor, gracias a la confluencia de necesidades, hábitos y costumbres y poder adquisitivo.
La empresa Godrej en India, ha lanzado el modelo “nano” de refrigerador, llamado Chotukool; no tiene comprensor y se parece a una nevera de 43 kilos (pesa 7,8kg. Con carga superior  y puede funcionar con batería). Tiene 20 componentes, la décima parte que los refrigeradores convencionales que tienen 200 y cuesta 69 dólares , casi el 35 por ciento menos que los refrigeradores de gama baja del mercado. Dada escasez de energía en zonas rurales, cuenta con aislamiento que lo permite mantener el frescor durante horas sin electricidad y consume la mitad de la energía que los convencionales.
Novatium Solutions con sede en India presentó el Net PC Nova, un ordenador personal para el mercado indio a un precio de 104 dólares. Los equipos no disponen de almacenamiento local p de programación. En cambio los usuarios pagan una cuota de U S$3 de suscripción mensual por conectarse a una red en la que un servidor central aloja aplicaciones y archivos de hasta 50 Gb.
La iniciativa de Renault en el diseño de un automóvil a un bajo precio para el mercado de la India, se ha visto parcialmente truncada por la empresa Tata, que ha anunciado una alternativa por 2500 dólares. En este caso la empresa no reduce presentaciones en un modelo existente, sino que desarrolla un vehículo espacioso, para los consumidores en India, utilizando mano de obra, logística y venta local.
Haier ha adaptado un modelo de lavadoras para zonas rurales en China donde además de lavar ropa se limpian patatas y verduras. O se preparan frigoríficos especiales para evitar sean hábitat de roedores. Además de asumir esquemas de innovación básicos y adaptables localmente ha logrado el liderazgo mundial en fabricación de lavadoras conjugando prestaciones mucho más complejas frente a los grandes competidores mundiales.
Casas Bahía líder minorista en electrodomésticos en Brasil, con aproximadamente 430 tiendas en ocho estados, es mayor  que sus cinco competidores juntos. Pone electrodomésticos al alcance de consumidores con bajos y variables ingresos,( o difíciles de justificar), a través de planes de pagos con cuotas reducidas. La mayoría de su competencia no identificó esta población como un segmento deseable de mercado, ni siquiera como un mercado, pero Casas Bahía hizo que el mayor segmento de su población fuera parte de su éxito. Casas Bahía ha invertido en el ajuste emocional mediante la proximidad y la creación de un sentimiento de comunidad con sus clientes. La mayoría de vendedores son de la zona, lo que ayuda a aprovechar los conocimientos locales y prestar apoyo a las decisiones de crédito. Los vendedores educan a los clientes a comprar de acuerdo a su presupuesto, con el fin de prevenir y evitar los sentimientos de frustración. Los programas obligan a realizar los pagos directamente en las tiendas, por lo que los clientes visitan una vez al menos una vez al mes su establecimiento; ello permite una interacción y vinculación emocional  entre empresa y cliente, a la vez que prepara futuras ventas.
Mientras en Occidente los cargadores solares no han tenido un éxito masivo con precios que oscilen entre 120 y 200 dólares, la empresa Toughtuff ha introducido en África ( en Kenia, Madagascar y Sudáfrica) una placa solar por 35 dólares, que cubre las tres necesidades imprescindibles de sus clientes : luz, telefonía móvil y radio, además de estar construida para resistir las condiciones de servicio más extremas.
M-PESA en Kenia ha generado un nuevo segmento de mercado en colaboración con Vodafone  y Safaricom (el operador dominante en telefonía móvil del país), basado en la utilización del móvil como medio de pago y trasferencia. Permite a los usuarios guardar dinero, operando con sus teléfonos móviles en un e- cuenta, además de trasferir y y retirara dinero en efectivo en cualquiera de las localizaciones de los números agentes de M-PESA. La utilidad se generó debido a que el país subutiliza el sector bancario tradicional, el servicio postal e ineficiente, y otros medios son complejos, arriesgados y caros en cuanto a envíos de dinero.
La empresa inició sus actividades en Marzo de 2007 cuenta ya con 13 millones de clientes (el 50% de la población de Kenia) y con 28000 agentes del país.
Las empresas con éxito de países emergentes, ya se encuentran entre las más innovadoras del mundo y disfrutan de algunas ventajas sobre las empresas Occidentales, debido a que en su desarrollo, han tenido que superar factores que limitan la innovación, como la inestabilidad política, volatilidad de los tipos de cambio y sobre todo infraestructuras pobres y limitadas.

Innovación

Durante los últimos años los países emergentes han generado nuevos consumidores entre las clases medias y bajas, gracias a lo que se puede observar que la innovación tecnológica con perfiles más disruptivos (menores prestaciones, consumidores menos exigentes y con un poder adquisitivo menor), proceden de los desarrollos locales o bien a sido concedidos después de prolongados procesos de adaptación empresarial al entorno local.
Las condiciones que concurren en la creación de valor en productos donde la clase media emergente es el consumidor potencial, se fundamentan en principios como:
  • Utilidad para el consumidor.
  • Presión asequible.
  • Coste reducido para el fabricante.
  • Facilidad de adaptación local que conllevan decisiones estratégicas no siempre fáciles de asumir por las empresas Occidentales.

Con el paso del tiempo los retos para las empresas Occidentales se acumulan, debido a que las empresas nacidas localmente se están transformando en grandes corporaciones  y competidores más potentes.
Han surgido empresas en mercados emergentes con el reto de tener que enfrentarse a grandes compañías Occidentales, con equipos adiestrados, mercados fuertes e imagen solvente de marca. Todos ellos, atributos difíciles de emular en las primeras etapas de desarrollo empresarial.
No obstante y gracias a sus desarrollos, han identificado la posibilidad de hacerse un lugar a nivel global y han potenciado sus propias habilidades utilizando el desarrollo de nuevos modelos de negocio en su mercado local, aprovechando las oportunidades nacientes.
La dinámica innovadora generada localmente y su mercado con crecimientos exponenciales les han conducido hacia una presencia global y en algunos casos a liderar sectores de actividad, creando su propio espacio de mercado siendo extremadamente competitivo.
No se puede obviar empresas como: La China Haier en electrodomésticos que ya es líder mundial de fabricación de lavadoras; SEMEX la compañía mexicana  ocupa el tercer lugar en ventas de cemento. Rambaxy es la mayor farmacéutica en India y la número 12 de genéricos del mundo. La fabricante brasileña de aviones Enbraer está compitiendo por los primeros puestos mundiales en el sector aeronáutico. La cooperación India TATA ( existen pocos sectores de actividad en los que no este presente), a quintuplicado sus ventas desde el año 2002 al 2010 y liderado innovaciones mundiales. Googbaby cuenta con el 80% de la cuota del mercado de cochecitos de niños en China y el 28% en Estados Unidos. Airtel, el líder indio de telefonía, que ofrece los precios mas bajos del mundo en llamadas nacionales, gracias a un modelo innovador de negocio en el que subcontrata gran número de operaciones de las grandes multinacionales IBM y Ericsson. Natura ( Brasil) se ha consolidado con un ejemplo de competencia empresarial y como un modelo de responsabilidad socio-ambiental  siendo el mayor fabricante de cosméticos en América Latina.

Retos para la empresa Occidental

No hay duda de que los intentos de las compañías Occidentales por crecer internacionalmente,  sea cual sea su tamaño, pasa por la redefinición de modelos de negocios adaptados a los espacios de mercado que las propias empresas sean capaces de generar en los países emergentes.
Existen empresas occidentales que no llegan a percibir el potencial que ofrecen los países emergentes y observan la existencia de multinacionales con escaso éxito, que deciden la vía de adquisición de empresas locales como forma de entrada. Este modo de entrada no hará más que aplazar en el tiempo el reto de enfrentarse a la necesidad de diseños de esquemas innovadores propios.
Otras empresas se dan cuenta de las oportunidades, pero no son capaces de actuar, ya que consideran muy difícil el desarrollo de nuevas ideas en entornos desconocidos, y no se ven capaces de desarrollar innovaciones disruptivas, cuando no lo ha hecho anteriormente en sus mercados tradicionales.
Sin innovación no se puede tener éxito en los mercados emergentes, aunque muchas empresas se aproximen insistentemente a estos mercados, con la idea preconcebida de reproducir productos y modelos de negocio que han tenido éxito en países Occidentales.
Tampoco la clave del éxito radica en productos a bajo precio en la finalización de su ciclo de vida. Lo que esperan estos mercados es el desarrollo de tecnología de última generación adaptadas al entorno del mercado local.
El éxito en las estrategias de crecimiento corporativo  en empresas occidentales en países emergentes, se fundamenta en la búsqueda del  equilibrio entre desarrollos innovadores y su adaptación al mercado local, con bases estratégicas que se apoyen en:
  1. Alianzas locales, que en muchos casos no constituirían fundamentos estratégicos en los mercados Occidentes.
  2. Creación de modelos empresariales adaptados local y específicamente en cada uno de los componentes de la cadena valor.
  3. Creación de valor para el consumidor mediante el desarrollo y potenciación de las habilidades y recursos de la propia organización local.

Seguro que conoces a tus Clientes… Pero ¿y a tus No-Clientes?


La mayor parte de las estrategias de venta están enfocadas en vender mas a nuestros clientes (up selling, cross selling…) o a expandir la base atacando a clientes de nuestra competencia… sin embargo, existe un gran grupo de clientes que no están siendo servidos ni por nosotros ni por nuestra competencia: nuestros no-clientes.
¿Pero quiénes son? ¿Qué barreras se encuentran? ¿Cómo transformarlos en clientes?

Andrés Rieu, consiguió no solo identificar sino transformar en clientes a un gran grupo de no-clientes: aquellos que tradicionalmente no acudían a conciertos de música clásica ni a operas por sentirse intimidados por su formalidad o aburridos por su solemnidad... y cometió un buen número de herejías  (según  el punto de vista tradicional), que le reporta pingues beneficios.
André Rieu
¿Quiénes son nuestros no-clientes? ¿Qué barreras se encuentran? ¿Cómo transformarlos en clientes?

Este concepto, popularizado en la “la estrategia del océano azul”, nos enseña a hablar del “comprador” y no del “cliente”. Esta pequeña diferencia semántica entraña un poderoso mensaje transformacional: no solo debemos incluir en nuestras estrategias de crecimiento a nuestros “clientes” (actuales o potenciales) sino también a los “no clientes”. De plantea que existen tres tipos de no clientes:

•             Potenciales o futuros clientes, en la frontera del mercado.
•             Clientes que rechazan serlo conscientemente.
•             Clientes no explorados.

Mas allá de esta clasificación, artificial en mi opinión, creo que el mensaje transformacional no está en esta segmentación, sino en el cambio de mentalidad: en lugar de quitar un pedazo de torta a nuestros competidores… porque no mirar más allá y buscar a aquellas personas (o empresas, en el caso del B2B) que no son clientes ni de ellos ni nuestros?

Existe sin duda una demanda latente, que espera ser servida de forma innovadora y que pude generar crecimientos de carácter disruptivo. El objetivo es replantear como entendemos el mercado, así como los parámetros de valor tradicionales que utilizamos para segmentarlo y descubrir grupos de no-clientes que hasta ahora ni siquiera eran parte de nuestro mercado.

El problema es que nuestros  no-clientes no hablan con nosotros, no interactúan con la marca, no reaccionan a las campañas tradicionales… pero están escuchando, no lo dudes, aunque con una mezcla de escepticismo y desconfianza ante nuestros esfuerzos de segmentarlos.

Uno de los mejores ejemplos de este enfoque, utilizado tradicionalmente en las escuelas de negocio, es el caso de André Rieu, que consiguió no solo identificar  sino transformar en clientes a un grupo de no-clientes: aquellos que tradicionalmente no acudían a conciertos de música clásica ni a operas por sentirse intimidados por su formalidad o aburridos por su solemnidad… y cometió un buen numero de herejías (según el punto de vista tradicional), que le reporta pingues beneficios.

Para muestra un botón:

En lugar de focalizarnos en lo que nos ha enseñado tradicionalmente las escuelas de marketing, de maximizar la cuota de mercado a través de la segmentación, deberíamos buscar semejanzas entre los clientes que me permitan consolidar la demanda a través de la desegmentación.

Hasta aquí, estoy seguro que el lector habrá acumulado una mezcla contradictoria de emociones: por un lado, escepticismo ante una de las mil formas de entender el marketing y el enfoque de ventas, y por otra, un pequeño ápice de esperanza de que toda esta palabrería tenga una aplicación medianamente practica…

Aunque obviamente no existen recetas auto-mágicas que permitan agitar una varita y hacer aflorar de entre las aguas un segmento de no-clientes no identificado por nadie, si que existe una aplicación más o menos metodológica que puede llevarnos a identificar y servir a dichos no-clientes: la identificación de las barreras que les impide serlo…

HABILIDAD

Una de las mejores formas de entender y evaluar cómo romper esta barrera es hacer un ejercicio de empatía con el no-cliente y entender cuáles son las barreras de habilidad que le impiden usar nuestro producto o servicio. Más allá del ejemplo tradicional, el uso de los móviles por parte de la gente mayor, creo que uno de los más interesantes es el que ilustra el proyecto AGNES (Age Gain Now Empathy System) del Agelab  en el MIT.
Agelab

En lugar de tratar de imaginarse como debería ser un supermercado enfocado a gente de la tercera edad, es mejor sentir lo que siente una persona de la tercera edad comprando (con artritis de cadera, las latas del estante de arriba están muy lejos…). Una vez hecho este ejercicio de empatía y con los resultados en la mano, es posible diseñar experiencias de uso y productos completamente adaptados al segmento de no-clientes que eliminen la barrera de la habilidad.

TIEMPO

Hoy en día es la barrera por excelencia del mundo moderno, y posiblemente de las más obvias, por lo que no me extenderé mucho. Vamos corriendo a todas partes, y queremos consumir y obtener resultados inmediatamente. Existen muchos productos que requieren un tiempo importante para poder exprimir sus resultados, y cualquier innovación que permita acortarlo  incluso eliminarlo, pueden generar crecimientos  transformacionales. Además  del  ejemplo mas tradicional, el correo electrónico en el móvil, que permite el acceso en todo momento y lugar al correo, creo que hay un ejemplo mejor: la fotografía digital móvil.

Fotografía movil
Hasta hace algún tiempo, el lapso que pasaba desde que se hacia la foto (cámaras digitales tradicionales) y esta se podía compartir (autentico “trabajo a resolver”) era muy amplio. Con el advenimiento de las cámaras de cierta calidad en el teléfono y el internet móvil, es extremadamente sencillo hacer una foto y compartirla en una red social.

ACCESO

Existen ciertos productos o servicios que imponen barreras de consumo precisamente por la dificultad de acceder a

EN LUGAR DE INTENTAR  QUITAR UN PEDAZO DE TORTA A NUESTROS COMPETIDORES… PORQUE NO MIRAR MAS ALLA Y BUSCAR A AQUELLAS PERSONAS  (O EMPRESAS, EN EL CASO DEL B2B) QUE NO SON CLIENTES NI DE ELLOS NI NUESTROS?...

Ellos, típicamente por barreras geográficas. En mi opinión, uno de los mejores ejemplos que ilustra esta barrera es lo sucedido con el acceso a servicios bancarios en Kenia (en general en toda África), con lo siguientes factores de entorno:

•             Existe una tremenda escasez de oficinas bancarias en las zonas rurales de África (lo que representa el 70% de la población).
Safaricom
•             La penetración del teléfono móvil es actualmente de más del 50% (de hecho, con una participación importante de Smartphones). Con estos “mimbres”, la operadora Safaricom vio la posibilidad de eliminar una barrera de acceso y creo el servicio M-Pesa, que actualmente opera en 70 países en vías de desarrollo.

DINERO

Una de las barreras más obvias y sin duda más complicadas de eliminar es la asociada al precio del producto o servicio. Es obvio que existen muchos productos que debido a su coste intrínseco (de fabricación, por ejemplo) son directamente no accesibles a un número no despreciable de clientes… ¿no?

No necesariamente. El fabricante Tata identifico dicha barrera en las familias de india, que se desplazaban al completo poniendo en peligro su vida en scooters. Decidió crear un automóvil que tuviera un costo asequible para dichas familias: 2,500 dólares,(1,700 euros). Aunque el éxito del coche no ha sido tan grande como se esperaba (debido a problemas de crédito, principalmente), el mensaje es claro.
Tata Nano

Para poder eliminar una barrera de precio, debemos operar de forma contraria a como solemos hacerlo: establecer el precio objetivo e ir hacia atrás eliminando todo lo que no aporte valor.

CREDIBILIDAD/ ESCEPTICISMO

Aunque esta última no está recogida formalmente en ningún sesudo tratado, mi experiencia es que muchos clientes no utilizan nuestros productos o servicios porque no creen que funcionen. Uno de los mejores ejemplos de esto sucede con el SEO (Search Engine Optimization, técnicas para mejorar el posicionamiento en buscadores). Dado que tradicionalmente no es fácil garantizar unos resultados, el cliente que no ha hecho SEO nunca no puede medir el real que le aporta y se vuelve escéptico.

¿Posiblemente se debería demostrar el valor de servicio con apuestas de riesgo compartido o con garantías?

Estas son algunas de las principales barreras que yo entiendo que pueden inhibir el consumo y que atacándolas podríamos convertir a nuestros no-clientes en clientes…

La Integridad es Negocio

LOS ESCÁNDALOS RECIENTES DE EMPRESAS MULTINACIONALES PONEN EL FOCO EN LA IMPORTANCIA DE LA ÉTICA EN LOS NEGOCIOS. ¿LA ÉTICA PAGA? LA RESPUESTA ES “SÍ”: EVITA GRANDES RIESGOS PARA LA SUPERVIVENCIA DE LA ORGANIZACIÓN Y ES FUERTE VENTAJA COMPETITIVA.



Llave 1El tema salta a la vista desde las tapas de los diarios: los escándalos de empresas multinacionales como Enron, WorldCom, Siemens, ABB, Alstom, Parmalat y muchas farmacéuticas – entre otras- han sido noticia en los últimos años. Las consecuencias para las compañías, los directores, empleados y accionistas han sido nefastas. El tema es explosivo no solo para las multinacionales; también amenaza la supervivencia de muchas empresas, aunque esto no llegue a las primeras planas. Las compañías multinacionales y locales en los países emergentes no son una excepción, y las organizaciones se ven cada vez más expuestas. Negar la importancia de la ética en los negocios o mirar, como se ha hecho hasta ahora, para otro lado ya no son estrategias válidas. La pregunta que deben plantearse CEO, directores y accionistas es: “¿Quiero ocuparme del tema antes o después del escándalo y de sus consecuencias?
El propósito de este artículo es ofrecer una introducción al tema, plantear las posiciones académicas y empresariales más importantes al respecto y describir los principales rasgos de un sistema de Ética adecuado.

Ética en los negocios

Todos hablan de “ética en los negocios”. Sin embargo, es una expresión cuyo contenido y límites no son fáciles de determinar.
La ética tiene partes “duras”, como obligaciones y derechos (en su gran mayoría, legales), obligatorios para todos, y componentes “blandos”, como valores, aspiraciones o best practices, deseables, pero no obligatorios que pueden variar en función de cada organización y persona. En general, las normas legales no hacen más que establecer un estándar ético mínimo, necesario para el funcionamiento ordenado de la sociedad. La diferenciación entre lo que, más allá de la ley, es (éticamente) obligatorio y lo que es “solamente” deseable es difícil y poco clara, y también movediza.
EthicsVale poner en claro que la ética en los negocios no queda limitada a no pagar sobornos. Estos son solo una parte del “paquete”, aunque una de los más importantes y dañinos. La ética en los negocios también incluye defender el medioambiente, actuar en forma justa, proteger la salud, ser confiable, respetar la dignidad de los demás, ser transparentes, y por supuesto, cumplir con todas las obligaciones legales.
Tomar una decisión ética en una de las muchas “zonas grises” requiere de un análisis complejo de realizar ex ante: con el diario de la mañana, es mas fácil, pero demasiado tarde.
Mantener la distancia de frialdad mental necesaria e importante. Y difícil. Las presiones directas e indirectas por alcanzar objetivos desafiantes a corto plazo dificultan el mantener siempre a la vista los intereses genuinos de la empresa y del individuo. Las reglas universales no existen.
Sin embargo, hay algunas herramientas que sirven eficazmente como “muletas” para evaluar un acto en su aspecto ético.
El resultado de estas pruebas da indicaciones más poderosas que largas reflexiones filosóficas sobre lo que es  y lo que no es éticamente aceptable.

El cumplimiento frente a la integridad

Llave 2En las organizaciones, se toman a diario decisiones con relevancia ética. A veces, se hace sin darse cuenta y, a veces, se decide según criterios ad hoc e instintivos. Al tomar conciencia de esta situación, la pregunta es: “¿cuánta ética conviene?”. Siguen preguntas como: “¿Por qué ser mas exigente con la organización que lo que exige la ley o lo que hacen los competidores?
¿No quitará competitividad y comprometerá la supervivencia de la organización? ¿Provee algo más que paz espiritual?.

Las organizaciones pueden seguir básicamente dos alternativas: la estrategia de cumplimiento, que consiste en un estricto cumplimiento de las leyes, o la estrategia de integridad –formulada por la profesora Lynn Sharp Paine, de Harvard Business School-, que consiste en el cumplimiento por convicción y, por ende, en forma voluntaria de valores mas exigentes que los que establece la legislación.
La mayoría de las empresas sigue la primera estrategia: cumple con las leyes. Equivale a hacer lo mínimo imprescindible para no terminar el día en prisión, pero esto no significa actuar éticamente. La legalidad puede ser no ética, por ejemplo, si se utilizan subcontratistas en países con insuficiente protección laboral o con una menor transparencia que la esperada por el mercado.
Esto, obviamente, no es un objetivo que contribuye a la felicidad de la persona. ¿Pero es, quizás, la forma más rentable para el negocio? Al final, nadie puede exigirle más al empresario que sólo cumpla a rajatabla con las leyes. Y la presión para obtener mayor volumen y mejor rentabilidad a corto plazo es enorme.

El enfoque legalista utiliza el   miedo al descubrimiento y el castigo como herramientas para guiar a la organización hacia el cumplimiento de la ley. Aquí subyace el modelo de organización de la Teoría de la Agencia y la fuerza de la intimidación, que ve a la persona como alguien que quiere maximizar el interés propio, respondiendo al costo y beneficio personal de sus decisiones e indiferente a la legitimidad moral de sus actos.
Es como Maquiavelo vs. Aristóteles: gobernar por miedo vs. Gobernar por virtud. Ciertamente, las personas pueden ser “motivadas” por el miedo. Este puede surtir efectos a corto plazo, pero en el mediano no es efectivo y trae más problemas que soluciones. El trabajo puede ser satisfactorio y tener sentido sólo si contribuye a satisfacer las necesidades espirituales. En consecuencia, el motivador más fuerte es la sensación de haber tomado la decisión acertada, de que trabajando bien y juntos se asegura y se fomenta lo que más le importa a uno: su familia, su comunidad, una autoestima positiva y el orgullo por lo que uno hace.
Las estrategias de integridad intentan definir los valores, las aspiraciones, los modos de pensar y de comportamiento de la compañía. La idea detrás de estas estrategias es la de prevenir problemas éticos, apalancándose en el impulso natural del ser humano hacia el pensamiento y la acción moral. El argumento es que los empleados que adoptan los valores de la organización como propios cumplen con las normas en forma voluntaria, por convicción, aun si no son controlados. Investigaciones han demostrado que la cultura tiene más influencia que las programas de compliance, y que los valores influyen más en el comportamiento adecuado que la probabilidad de ser descubierto.

Así, un sistema ético no es una carga y una limitación impuesta desde afuera, sino el concepto que guía a la organización.
Mientras que la estrategia de cumplimiento se basa en evitar sanciones, el enfoque de integridad se basa en un concepto de conducta que sigue ciertos principios y valores autodefinidos que van más allá de lo exigido por las leyes y que consigue el buy in de los empleados. Desde el punto de vista de la estrategia de integridad, hay que definir y hacer vivir los valores de la compañía, crear un entorno que apoye un comportamiento éticamente robusto y fomentar un sentido de responsabilidad compartido entre los empleados.
El éxito de los sistemas de ética está relacionado con lo que se denomina “el clima ético” de la organización. Este “clima ético” se manifiesta en la convicción de los empleados de que el management es moralmente irreprochable y de que todos comparten los valores de la compañía.
Si la ética no se vive en la organización, muere rápidamente.

Etica y negociosAhí está el valor de la estrategia de integridad: es el componente imprescindible para que la organización viva los valores externos (las normas y el sistema legal) y los dados internamente (las aspiraciones, la cultura, etc.) en forma voluntaria y no como una limitación impuesta. La ética nunca será vivida en una organización si la implementación de un programa de ética se basa en la idea de solo cumplir con las leyes. La organización lo percibe como lo contrario: la sugerencia de que, mientras se cumpla con un marco formal, se debe hacer  “lo que haga falta” para cumplir con los objetivos empresariales. Es como decirles a los empleados que dejen sus valores morales en su casa, porque no tienen validez en la oficina. Las consecuencias son graves: no solo no se puede pedir exitosamente a una persona que divida su moral en una moral privada y otra laboral, dado que es la misma persona, sino que el entorno que se crea de esta forma lleva a las personas a actuar en concordancia con él, es decir no éticamente. La enorme influencia del entorno de la organización sobre el comportamiento de las personas es conocida. Basta recordar el famoso experimento de prisión de la Universidad de Stanford y otras investigaciones.
Sin embargo, al final, no existe un antagonismo entre las dos estrategias: ambas se complementan y se necesitan para asegurar el objetivo.

Una estrategia de integridad sola, basada exclusivamente en el convencimiento y sin marco formal de prevención, controles y castigos, tampoco funciona. Aporta mucho y es la base imprescindible, pero requiere de rigor y de un sistema de control adecuado. Aunque sea solo por las dudas, es importante que toda la organización esté consciente de que no se toleran comportamientos no éticos, que la probabilidad de ser descubierto es alta (más importante que castigos draconianos) por el sistema de controles y que la respuesta de la organización no tiene concesiones hacia nada y nadie, es justa y adecuada.

¡La ética sí paga!

Llave 3
Los costos de las conductas no éticas son enormes y están creciendo. Varios estudios han demostrado que las empresas que han cometido actos ilegales no solo han debido enfrentar los costos de las investigaciones, las penalidades y la declinación posterior de la cotización de sus acciones, sino que, en promedio, han tenido una menor rentabilidad que aquellas empresas que no han sido sancionadas. Muchas, además, han sufrido una caída en las ventas, mayores costos de capital y un importante daño a su reputación con los clientes y demás stakeholders.
El mundo ha cambiado. El público –clientes, potenciales clientes, empleados, potenciales empleados, inversores y formadores de opinión– prefiere comprar a compañías que “se portan bien” e invertir en ellas. Los empleados más buscados optan por trabajar en aquellas empresas que los hacen sentirse orgullosos. No puede optarse entre buenos resultados financieros o buenos resultados éticos.
En un mundo en el que muchas empresas pueden producir productos y servicios de excelencia, la fuerza de la diferenciación capaz de crear una ventaja competitiva es cada vez más la reputación de la empresa. ¡Y no hay reputación sin comportamiento ético!

Hay muchos ejemplos. Todos tienen en común que las pérdidas económicas por no respetar los valores que el público exige hoy a las empresas son significativas y difíciles de reparar: la reputación se pierde en un segundo; para reconstruirla, hacen falta grandes esfuerzos, consistencia y mucho tiempo. El mensaje es claro: los valores éticos juegan un rol cada vez más importante para las empresas. Pueden constituir una verdadera ventaja competitiva, y su ausencia puede amenazar el crecimiento y hasta la misma supervivencia de la organización, y esto sin importar si hay una condena judicial o si es “solo” de los clientes o de los propios empleados.
Sin valores, ningún sistema de ética puede tener éxito. Los tiempos cambiaron definitivamente: nada queda en secreto. Con la información y comunicación instantáneas y transparentes, los blogs, la trazabilidad de los e-mails (incluyendo los eliminados) y de las llamadas telefónicas, el Whistleblower aparece indefectiblemente en algún momento. Los problemas éticos de las organizaciones no pueden ni taparse ni mantener en un ámbito local. Adquieren conocimiento e importancia global en forma inmediata, multiplicando el problema y los daños infinitas veces. En otras palabras, la Ética en los negocios paga dos veces: evita enormes riesgos para la supervivencia de la organización y crea una fuerte ventaja competitiva.

Sistemas de Ética

¿Cómo se lleva a la práctica este marco de una estrategia de ética basada en valores?
No es viable intentarlo con decisiones ad hoc y caso por caso, sin normas, estándares y procesos integrados en un sistema. La complejidad del tema y de las organizaciones, así como los riesgos, son demasiado grandes. Por eso, se requiere un Sistema de Ética. A la luz de lo expuesto, es necesario darle un peso grande a la compenetración de toda la organización con los valores plasmados en el Código de Conducta, sin renunciar a un sistema formal con entrenamiento, controles y castigos. El arte consiste en encontrar el balance adecuado entre estos dos componentes esenciales: la incorporación de los valores como propios, por parte de los empleados y el management, y un sistema formal de control, basado en estos valores. No es fácil, porque los sistemas de control pueden ir en detrimento de la percepción de valores compartidos y vividos por todos.
Los sistemas se agrupan alrededor de tres puntos claves: prevenir, detectar y responder:

a. Prevenir

Código de Conducta: Es la piedra fundamental y la base de todo sistema de ética, su “Constitución”. Expresa con claridad los valores de la organización, sus patrones de pensamiento y conducta, así como su compromiso con estos valores.
Copiar uno de los muchos códigos que existen sería un error. Aunque parecen todos iguales, es importante definir su contenido de acuerdo con la industria en la que la organización opera y sus riesgos típicos. Si es necesario para el éxito crear un clima ético en la organización, el Código de Conducta debe plasmar los valores de la organización concreta, compartidos por sus integrantes.

Tone from the top: Obviamente, no es suficiente con distribuir el Código de Conducta y las normas derivadas de él, vía e-mail a toda la organización. La Dirección tiene que demostrar a diario su compromiso absoluto con él; no solo con palabras, sino en los hechos. Debe involucrarse activamente, participando en las reuniones pertinentes y no delegar esta temática. Para la organización, el Código cobra vida recién cuando observa que no es solo “letra muerta”, sino una convicción vivida también por los mandos altos. Este punto es de especial importancia porque hace visible que la Dirección no lo implementó solo para autoprotegerse. Un desafío complejo constituye la unificación del mensaje desde arriba, y evitar que tenga contradicciones o señales que puedan malinterpretarse. Un caso ejemplar en este contexto son los sistemas de incentivo. Su diseño requiere de mucha atención para que los objetivos reflejen los valores de la compañía y que no premien solo el éxito económico, independiente de cómo se lo alcance.
El comportamiento no ético es, a menudo, la consecuencia del modo de evaluación de performance y de los objetivos para el pago de bonos que incentiva a los empleados a hacer lo que no deberían hacer. Sin embargo, encontrar en la práctica objetivos cualitativos que sean medibles no resulta nada fácil.
La estipulación de objetivos que recompensen el comportamiento ético –implementado recientemente en varias multinacionales– no parece ser la solución: es la señal de que se espera del empleado un comportamiento correcto solo cuando puede ganar un bono, modo de pensar consistente con la Teoría de la Agencia. Sin embargo, constituye una contradicción con cualquier Código de Conducta: no es consistente premiar económicamente un comportamiento ético que, por definición, no proviene de una motivación económica, y debe ser la regla y no un logro extraordinario que merece un pago adicional.
Más adecuado sería incorporar entre los objetivos algunos de largo plazo y disminuir el porcentaje de los incentivos en la remuneración anual.

El Compliance Officer: El Compliance Officer “ideal” logra transmitir la convicción de que el comportamiento ético es positivo para la organización y el individuo, y que formar parte del modelo de negocio genera ventajas competitivas importantes, más allá de una carga para prevenir problemas.
Compilance Officer
Para esto, el Compliance Officer tiene que tener un rol activo y pro business en la organización; debe ser alguien que participa de los proyectos y reuniones, una persona con conocimiento del negocio y con personalidad para transmitir exitosamente la visión de la cultura ética y su conveniencia para la compañía.

Entrenamiento: Desde el CEO hacia abajo, es necesario realizar entrenamientos iniciales y de actualización periódica en el Código de Conducta, las normas y estándares internos y externos. El entrenamiento incluye varios canales, como clases dictadas por el Compliance Officer o especialistas externos, basados en Intranet con exámenes obligatorios y juegos con estudio de casos concretos de decisión, entre otros. Es recomendable incluir estos entrenamientos como módulos en los programas de educación ejecutiva regular.

Ethics Helpdesk: Los empleados necesitan un canal para aclarar eventuales dudas durante sus procesos de toma de decisiones. Este canal puede ser el Compliance Officer, sus colaboradores, un Help Desk, eventualmente el CEO, o un “Ombudsman” externo. Algunas empresas disponen de varios canales paralelos para evacuar dudas y brindar apoyo; algunas instalaron la figura del Ombudsman quien, como tercero, puede gozar de mayor confianza entre los empleados en situaciones de duda. En general, las consultas pueden ser realizadas en forma anónima.

b. Detectar

Para que el programa sea eficaz y creíble, deben tomarse medidas para asegurar que las violaciones de las normas y los estándares sean detectadas. Cuanto más transparentes son los procesos, más detectables son las eventuales violaciones. Y cuanto más probable es que las violaciones sean detectadas, menos problemas van a ocurrir. Un aspecto importante en este contexto es la percepción. Saber que el riesgo de detección es alto constituye, de por sí, una primera barrera contra el comportamiento indebido. La importancia de la temática y los daños potenciales para la organización y las personas amerita un sistema de controles que asegure una alta probabilidad de detección temprana. Una cultura de ética requiere que toda la organización pueda tener la confianza de que las violaciones se detectan y castigan temprana y adecuadamente.

Hot Line: Hoy ya es estándar en la materia en las grandes empresas disponer de una Hot Line bien comunicada para que todos los empleados –y en algunos casos, también terceros– puedan denunciar en forma anónima sospechas de actos ilícitos. Las denuncias recibidas se clasifican según área y gravedad, y se investigan por lo general con auditorías forenses. Debe estar asegurado que las denuncias, aún si al final resultaran equivocadas, no conllevarán a consecuencias negativas para el whistleblower. Caso contrario, no habrá disposición de nadie a informar sobre sospechas.

Auditorías: Las auditorías rutinarias deben incluir el Código de Conducta y las políticas y procedimientos derivadas de él. Puede ser recomendable implementar adicionalmente auditorías de Compliance, tanto programadas como sorpresivas. Estas auditorías pueden ser llevadas a cabo por personal de la Compliance Office, por el Departamento de Auditoría o por terceros contratados para este fin.

c. Responder

Demostrar que la organización responde adecuadamente a violaciones de su Código de Conducta es esencial para su credibilidad y el compromiso con sus valores. Es crítico para el compromiso de todos y asegura que los empleados no tomen al Código como “letra muerta” o, peor, pero frecuente, como autoprotección de los mandos altos, y sí se sientan parte de un conjunto de valores que se observan por cultura y para evitar consecuencias negativas.
Responder adecuadamente no solo requiere castigos justos a los infractores sin importar su rango en la organización, sino también tomar las medidas correctivas necesarias para eliminar esta clase de comportamiento para el futuro. Los sistemas de ética siguen la misma lógica que los de calidad: se empezó controlando solo los resultados para reparar las fallas de calidad.
Hace tiempo, avanzaron hacia la construcción de una calidad total de cada uno de los pasos en la cadena de valor.
En los sistemas de ética, nos encontramos ante un desarrollo similar: de programas de puro cumplimiento, hacia programas basados en valores que abarcan a toda la organización para evitar la ocurrencia de actos no éticos. Esto último es mucho más económico que su remediación.

Comentario final

La gran cantidad de escándalos de los últimos años en todo el mundo que involucraron a empresas globales de intachable reputación tiene como consecuencias:
a. una creciente presión de controles externos de los respectivos Ministerios de Justicia y Entes de Controles Bursátiles;
b. un mayor riesgo de consecuencias penales personales;
c. un castigo del comportamiento no ético por el público;
d. una pérdida de la competitividad de la organización hasta el extremo de su desaparición.
Candados
Vale anticiparse con la implementación de un sistema de ética adecuado para el tamaño de la organización y el entorno en el que opera. La única pregunta por plantearse, antes de que sea tarde, es: ¿Antes o después del escándalo?
Para entender por qué la integridad es tan importante para el éxito de un negocio, ayuda el preguntarse qué papel juega la integridad en otros sectores. Por ejemplo, ¿qué ocurre cuando un atleta profesional hace trampa? ¿O cuando las noticias exponen la corrupción de un funcionario público?
La confianza es clave para un negocio, especialmente entre la administración y los empleados. Hay estudios que muestran que las empresas con integridad elevada generan el doble de los ingresos de las empresas con poca integridad.
Para medir el nivel de integridad de las empresas, los investigadores interrogaron a los empleados sobre la coherencia de las políticas, la comunicación y otros rasgos de comportamiento. Descubrieron que los empleados no pensaban que los miembros de la alta dirección de sus empresas fueran muy confiables.
En una sociedad donde se pierden los valores y crece la desconfianza, la integridad es un desafío impresionante en los negocios, la familia, el estado y la sociedad en general.
La palabra “integridad” implica rectitud, bondad, honradez, alguien en quien se puede confiar.
Cuando demuestras integridad esta se va filtrando a todos los niveles de tu organización, eso no implica que de vez en cuando lleguen personas que no van con esta energía de grupo, pero ellos mismos se irán cuando descubran que en el grupo se manejan de forma distinta.
Uno de los aspectos más importantes en los negocios es la integridad, y no devorarnos unos a otros como suele suceder en el mundo corporativo, donde la frase: “No importa lo que tengas que hacer para tener éxito” se ha filtrado en la mentalidad de las personas.
Cuando tienes un equipo que se preocupa de forma honesta por los demás, que se apoya mutuamente, se vuelve un imán para personas hartas de la competencia desleal vista en muchos lugares, es un lugar acogedor.
Debes mantenerte vigilando lo que sucede en tu organización, desde tu ejemplo, creando reglas y un código de honor que establezca patrones correctos de conducta dentro de tu equipo. Responde algunas de las siguientes preguntas para medir la integridad con que se maneja tu equipo.